Hay veces que me siento como la princesita del guisante, con una piel tan sensible que podría percibir un diminuto objeto debajo de veinte tupidos colchones. Eso me pasa cuando me pongo melodramático, y siempre me pongo melodramático cuando de relaciones se trata. No sé cortar por lo sano. Siempre con mi timidez, miedo a no sentirme aceptado, y a veces la plática y actitudes piadosas hacen más mal que bien. Ni debo nada ni quiero que me deban. Cuando las cosas ya han sido habladas, si de un “no” se trata, nada más hay que añadir. ¡Y me cagon el decreto de la reina que dijo lo contrario!. ¿Porque no vamos a poder empezar de 0?. Dimos todos los pasos hasta que quedo la cosa quedó clara, del 1 hasta el 10, sin saltarnos ninguno. Cerrar una historia que te ha mostrado tanto, con respeto. Desde nuestra abrumadora imperfección, desde nuestro andar a tientas, confiando en la ley de la vida, la que dictan los dioses, esos que no somos ni tú ni yo.
Las galas musicales del pasado
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Me pides que te hable del concierto de Marilyn Manson. Me gustó más que el
último que vimos hace unos meses, pero infinitamente menos que los de las
giras ...
Hace 2 semanas


1 comentarios:
Contra el melodrama i dolors de cor diversos, et regalo un poema d'en Jaime Sabines perquè reiniciïs i t'estimis. Molt. Per tu, my sister,
"Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables.
Los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota corno sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida."
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